Mi vida, aparte del mundo

 Mi vida, aparte del mundo


Hay días en los que sigo caminando, pero por dentro estoy detenido.

El cuerpo se mueve por costumbre, la mente por inercia… y el alma va por otro lado, cargando verdades que pesan más que el tiempo.

Mi vida no se rompió de golpe.

Se fue agrietando con mentiras pequeñas, con silencios incómodos, con burlas disfrazadas de normalidad. Yo daba, confiaba, sostenía… mientras del otro lado se celebraba mi ingenuidad. Eso no solo duele: descoloca. Te hace dudar de tu valor, de tu intuición, de tu historia.

Hoy no tengo hambre porque el dolor no se digiere.

No escucho los sonidos porque la decepción hace ruido por dentro.

Todo pasa rápido, pero mi corazón va lento… porque aún está entendiendo lo que perdió, y también lo que nunca tuvo.

No estoy vencido.

Estoy consciente.

Y aunque ahora camine aparte del mundo, sé que este silencio es una antesala, no un final. De aquí saldrá una versión más firme, más clara, menos ingenua.

Una vida que ya no se regala… se comparte.

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente